Aldeanueva de la Vera. La Viva Viva

La noche del 7 de diciembre las calles de Aldeanueva de la Vera viven una gran fiesta donde el fuego, los caballos y sus jinetes son sus protagonistas.  Se saca de procesión el  Estandarte de la Inmaculada Concepción a manos de decenas de jinetes que,  portando grandes antorchas y al grito de “Viva Viva”,  recorren la población iluminada por las hogueras. 

Al anochecer son muchas las hogueras que comienza a surgir por diversos rincones de la población para calentar la fría noche de diciembre.  A los pies de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol empiezan a llegar los primeros jinetes, ataviados con pantalones y camisas blancas con cintas de colores.   Se encienden las antorchas colocadas para la ocasión y ya cerca de las 20h los jinetes, encabezados por el capitán, ascienden a la puerta de la iglesia a recoger el estandarte de la Virgen de la Concepción.

 

Se inicia ahora una larga procesión ecuestre que pasará, y se detendrá, en las diferentes hogueras encendidas en Aldeanueva.  En cada una de ellas la comitiva se parará y probarán algunos de los productos que los vecinos le ofrecen.  Canciones y bailes tradicionales, junto a los repetidos gritos de “Viva la Viva Viva” y “Viva la Purísima Concepción”, acompañarán la procesión en todo su recorrido que concluirá  volviendo a la iglesia de San Pedro.  Con el fin de la procesión la fiesta no finaliza.  En las muchas hogueras seguirán las canciones y los bailes mientras se disfrutan de la comida y la bebida, ocasión para volver a saborear los productos tradicionales de la comarca.

 

El origen de esta festividad es desconocida pero domina la teoría que se pudo originarse cuando los pastores que vivían en la sierra bajaban a Aldeanueva de la Vera para celebrar el día de la Inmaculada Concepción y sus familiares y amigos los recibían con alegría, organizando fiestas familiares.